Cómo entrar y salir del coche con más facilidad en personas mayores
Entrar y salir del coche puede resultar complicado cuando cuesta levantar las piernas, girarse en el asiento o ponerse de pie. Para muchas personas mayores, esta dificultad acaba condicionando planes tan cotidianos como visitar a la familia, ir a una consulta o salir a pasear.
Preparar el vehículo, ordenar el movimiento y trabajar algunas capacidades físicas puede facilitar este gesto. Conviene empezar identificando qué parte cuesta más y adaptar la ayuda a cada persona.
En esta guía encontrarás consejos prácticos y ejercicios sencillos para moverte con más confianza.
¿Por qué cuesta entrar y salir del coche?
El asiento de un coche tiene particularidades que una silla de casa no suele tener: menos espacio, una altura diferente y una puerta que limita el movimiento.
Además, para sentarte y volver a levantarte necesitas combinar varias capacidades:
- Fuerza en las piernas para controlar la bajada y levantarte.
- Movilidad de caderas y rodillas para colocar las piernas.
- Equilibrio para acercarte al asiento y alejarte del vehículo.
- Coordinación para cambiar de posición sin precipitarte.
Por eso, conviene observar dónde aparece la dificultad. ¿Cuesta bajar hasta el asiento? ¿Introducir los pies? ¿O levantarse al llegar al destino?
Si también notas limitaciones en otras actividades, puedes consultar nuestra guía sobre cómo recuperar la movilidad en personas mayores.
Antes de entrar, prepara el coche y el entorno
Un poco de preparación puede ahorrarte movimientos incómodos.
Estaciona en una superficie firme y nivelada, con espacio suficiente para abrir la puerta y colocarte junto al asiento. Evita que un bordillo, un charco o un objeto obligue a adoptar una postura inestable.
Para acceder como acompañante, desplaza el asiento hacia atrás si necesitas más espacio para las piernas. Comprueba que queda bloqueado antes de sentarte.
Aparta bolsas y objetos del suelo del vehículo. También conviene llevar calzado que sujete bien el pie.
Si utilizas bastón o andador, organiza su colocación con la persona que te acompaña. Necesitas conservar el apoyo hasta poder pasar con seguridad al siguiente.

Cómo entrar y salir del coche paso a paso
Estas orientaciones están pensadas para personas que pueden mantenerse de pie y participar en el movimiento. Si necesitas que alguien sostenga tu peso, conviene que un profesional valore cómo realizar la transferencia.
Para entrar: siéntate y después coloca las piernas
- Acércate al asiento y colócate de espaldas a él.
- Busca un apoyo firme del vehículo, evitando piezas móviles.
- Baja despacio hasta quedar sentado.
- Acomódate sobre el asiento y gira gradualmente hacia el interior mientras introduces las piernas.
- Ajusta tu posición y abróchate el cinturón antes de iniciar la marcha.
Evita girar bruscamente el tronco dejando los pies bloqueados en el suelo.
Para salir: coloca los pies antes de levantarte
- Abre la puerta con espacio suficiente.
- Gira gradualmente hacia fuera y saca las piernas.
- Acércate al borde sin perder estabilidad y apoya ambos pies en el suelo.
- Utiliza un apoyo firme para levantarte.
- Recupera el equilibrio antes de caminar.
La guía de transferencias al coche de Oxford University Hospitals describe esta secuencia en un contexto posoperatorio. Si has pasado por una operación, sigue las restricciones de tu equipo sanitario.
Ejercicios para preparar los movimientos
Trabajar fuerza y movilidad puede ayudarte a practicar las capacidades que necesitas para acceder al vehículo. Los ejercicios deben ajustarse a tu situación y realizarse sin dolor.
Empieza con una silla firme, sin ruedas y colocada sobre un suelo que no resbale. Las repeticiones siguientes son una propuesta inicial: puedes hacer menos si lo necesitas.
1. Levantarse y sentarse de una silla
Este ejercicio permite practicar el esfuerzo de ponerse de pie y controlar la bajada.
- Siéntate con ambos pies apoyados y separados aproximadamente al ancho de las caderas.
- Acércate al borde manteniendo una posición estable.
- Inclina ligeramente el cuerpo hacia delante y levántate.
- Detente un momento para recuperar el equilibrio.
- Vuelve a sentarte despacio.
Puedes utilizar los reposabrazos si los necesitas. Empieza con 3 a 5 repeticiones y descansa.
El NHS incluye este movimiento en sus ejercicios de fuerza para realizar en casa y recomienda aumentar las repeticiones progresivamente.

2. Marcha sentada
Levantar una rodilla mientras estás sentado permite trabajar un movimiento parecido al que necesitas para introducir la pierna en el coche.
- Siéntate erguido, con los pies apoyados.
- Sujeta los laterales de la silla si necesitas estabilidad.
- Levanta una rodilla hasta una altura cómoda.
- Baja el pie con control y cambia de lado.
Prueba con 5 repeticiones por pierna. Evita impulsarte hacia atrás o elevar la rodilla a costa de una postura incómoda.
Puedes encontrar este movimiento en la guía de ejercicios sentados del NHS.
3. Extensión de rodilla sentado
Este ejercicio trabaja los músculos de la parte delantera del muslo, que participan al levantarte.
- Siéntate con la espalda cómoda y ambos pies en el suelo.
- Estira una rodilla lentamente, sin bloquearla.
- Baja el pie y repite con la otra pierna.
Comienza con 5 repeticiones por lado y un recorrido que puedas controlar.
La guía de ejercicios en casa de University College London Hospitals incluye tanto extensiones de rodilla como marcha sentada.
4. Separación suave de rodillas
Sentado, con ambos pies apoyados, separa ligeramente las rodillas y vuelve al inicio. Mantén el movimiento pequeño y cómodo.
Si ya controlas el ejercicio y resulta adecuado para ti, puedes añadir una banda de resistencia suave por encima de las rodillas.
Las bandas elásticas cortas incluidas en nuestra selección permiten incorporar resistencia a este tipo de trabajo. Escoge una que te deje completar el movimiento sin compensar con la espalda.
También puedes consultar nuestra guía de ejercicios con bandas elásticas para personas mayores.
No necesitas comprar material para empezar. La resistencia puede añadirse más adelante, cuando encaje con tu nivel y tus objetivos.
Cómo acompañar a una persona mayor
La ayuda empieza por explicar el movimiento y darle tiempo para participar.
Antes de actuar, acordad qué va a hacer cada uno. Pregunta qué apoyo necesita y evita tirar de sus brazos para levantarla.
Si tienes que sostener buena parte de su peso, una explicación escrita puede quedarse corta. El NHS recomienda recibir formación o una demostración profesional cuando se ayuda habitualmente a mover o levantar a otra persona.
Un fisioterapeuta o terapeuta ocupacional puede valorar la técnica, el vehículo y la necesidad de ayudas específicas.
Cuándo conviene pedir una valoración
Busca orientación profesional si aparece dolor intenso, mareo, pérdida de equilibrio o una dificultad nueva para apoyar una pierna.
También conviene consultar si el problema comienza después de una caída, una operación o una hospitalización.
Las pautas generales pueden necesitar cambios cuando existe una prótesis, una lesión o una restricción de movimiento. En estos casos, no fuerces el gesto para completar los pasos.
Preguntas frecuentes
¿Es mejor un coche alto o uno bajo?
Depende de la persona. Un asiento bajo puede exigir más esfuerzo para levantarse; uno muy alto puede dificultar sentarse y apoyar los pies.
Lo útil es valorar el acceso en el vehículo que se utiliza habitualmente.
¿Puedo practicar en casa?
Puedes trabajar movimientos como levantarte de una silla y elevar las rodillas sentado. Después, practicar el acceso al coche requiere tener en cuenta su altura, el espacio y los apoyos disponibles.
¿Necesito un cojín giratorio?
No necesariamente. Su utilidad depende de tu movilidad y de las características del asiento. Antes de comprarlo, pide orientación para comprobar que permite una transferencia estable y una posición adecuada durante el viaje.
¿Quieres trabajar estos movimientos con una rutina adaptada?
Entrar y salir del coche con más facilidad puede ayudarte a seguir haciendo planes y mantener tu autonomía.
Si te cuesta levantar las piernas, girarte o ponerte de pie, en Gerontogym podemos preparar una rutina orientada a esas dificultades y adaptada a tus capacidades.
Completa el formulario de rutinas personalizadas y cuéntanos qué parte del movimiento te resulta más difícil. Si la consulta es para un familiar, también puedes explicar su situación y qué os gustaría mejorar.

